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Mis caipirinhas
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Juego de palabras poesía Con él
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Ya no te espero - Silvio Rodríguez
Ya no te espero
Llegarás, pero más fuerte
Más violenta la corriente
Dibujándose en el suelo
De mi pecho, de mis dedos
Llegarás con mucha muerte
Ya no te espero
Ya eché abajo ayer mis puertas
Las ventanas bien despiertas
Al viento y al aguacero
A la selva, al sol, al fuego
Llegarás a casa abierta
Ya no te espero
Ya es el tiempo que fascina
Ya es bendición que camina
A manos del desespero
Ya es bestia de los potreros
Saltando a quien la domina
Ya no te espero
Ya estoy regresando solo
De los tiempos venideros
Ya he besado cada plomo
Con que mato y con que muero
Ya se cuándo, quién y cómo
Ya no te espero
Ya he liberado a tu patria
Hija de una espera larga
Ya hay un primero de enero
Que funda a sus compañeros
Con la sed de mi garganta
Ya no te espero
Porque de esperarte hay odio
En un noche de novios
En los hábitos del cielo
En madre de un hijo ciego
Ya soy ángel del demonio
Ya no te espero. -

¡Malaya!
(vía sonriendolealavida)
Publicado el Enero 10, 2012 via Stay Positive with 60 164 notas
Fuente: staypozitive
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Explicación de la ley SOPA
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Cosas finas que te pasan en el año:
Ser invitada al Festival de Poesía de Maracaibo
es de ese tipo de cosas que te lleva a sentir “que no estas haciendo las cosas tan mal”
Estoy muy emocionada!
♥
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1853, Paita: Los tres
Ya no viste de capitana, ni dispara pistolas, ni monta a caballo. No le caminan las piernas y todo el cuerpo le desborda gorduras; pero ocupa su sillón de inválida como si fuera un trono y pela naranjas y guayabas con las manos más bellas del mundo.
Rodeada de cántaros de barro, Manuela Sáenz reina en la penumbra del portal de su casa. Más allá se abre, entre cerros del color de la muerte, la bahía de Paita. Desterrada en este puerto peruano, Manuela vive de preparar dulces y conservas de frutas. Los navíos se detienen a comprar. Gozan de gran fama, en estas costas, sus manjares. Por una cucharita, suspiran los balleneros.
Al caer la noche, Manuela se divierte arrojando desperdicios a los perros vagabundos, que ella ha bautizado con los nombres de los generales que fueron desleales a Bolívar. Mientras Santander, Páez, Córdoba, Lamar y Santa Cruz disputan los huesos, ella enciende su cara de luna, cubre con el abanico su boca sin dientes y se echa a reír y ríe con todo el cuerpo y los muchos encajes volanderos. Desde el pueblo de Amotape viene, a veces, un viejo amigo. El andariego Simón Rodríguez se sienta en una mecedora, junto a Manuela, y los dos fuman y charlan y callan. Las personas que más quiso Bolívar, el maestro y la amante, cambian de tema si el nombre del héroe se cuela en la conversación.
Cuando don Simón se marcha, Manuela pide que le alcancen el cofre de plata. Lo abre con la llave escondida en el pecho y acaricia las muchas cartas que Bolívar había escrito a la única mujer, gastados papeles que todavía dicen:
−Quiero verte y reverte y tocarte y sentirte y saborearte… Entonces pide el espejo y se cepilla largamente el pelo, por si él viene a visitarla en sueños.
Memoria del Fuego II: Las Caras y las Máscaras
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Hay días en las que a una/o le toca hacer de todo, hace un par de semanas mis amigas del mundo del canto y de la poesía @caritacardozo y Czia me invitaron a ser parte de su proyecto #Lichi Complementos que básicamente es una línea de accsesorios con divertidísimos diseños hechos a mano que vienen acompañados de frases poéticas extraídas de películas y poemas famosos (y algunos no tanto jeje); Bueno lo cierto es que nos tomamos una fina tarde entre nutella y charlas para hacer esta sesión de fotos, en las que a pesar de que yo no soy una belleza tropical que monta tacones y es talla 6, ellas sacaron de mí unas muy bonitas imágenes! acá algunas, espero las difruten.
-Gio♥
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Publicado el Enero 1, 2012 via Art Pixie with 134 notas
Fuente: Flickr / wildchild107




